SARABANDE.
De
la Suitte nº 1 en Sol M. BWV 1007 para violoncello. J.s.Bach
CHACONY. EB Sol m.para cuerdas y
b.c. H.
Purcell
Malagueñas
de Enrique el Mellizo. Es uno de
los estilos más líricos cuya cabal recreación necesita, además de inspiración,
maestría canora, o sea, cantar por derecho. La malagueña de
"El Mellizo" es la de más majestuosidad, solemnidad y dificultad
musical de cuantas se han desarrollado. Sobre su origen, la teoría más
plausible es la que la dicen que la desarrolló del prefacio de la misa
gregoriana.
FOLIA.
Diferentes
variaciones de la Sonata XII de la Op.I. Vivaldi
Caña. La caña es
históricamente uno de los primeros cantes inequívocamente flamencos que
aparecen reflejado en las crónicas. La prensa sevillana del siglo XIX, nos
muestra como ya en 1812 se cantaba la ‘caña dulce’ con los ‘ayes’
característicos
La caña
fue un género muy popular en los primeros años del siglo XIX, y su melodía pasó
por ser el prototipo de canto andaluz.
La Caña es un cante que convertía a su intérprete en un
artista respetado debido a la soltura y facultades que se precisaban para
entonarla, es considerada un cante lucimiento del intérprete, se populariza en
una época de transición del flamenco y precisamente en aquella en que los
cantaores desde el escenario profesionalizan el cante flamenco creando en
conciencia un género con estructuras melódicas más o menos fijas.
En el plano armónico es característica de la caña la
realización de todo el cante sobre la cadencia andaluza, apoyando los cuatro acordes
en sus respectivas dominantes. Este hecho da lugar a la creencia de que la
copla de la caña se entona sobre una tonalidad menor y ciertamente es uno de
los géneros, con ostinato modal, en el que de manera más clara el cuarto grado
de la escala andaluza (La menor) se podría confirmar como tónica de una
tonalidad menor; no obstante la función cadencia de reposo del primer grado
(acorde de Mi mayor) lo encontramos tanto en la caña, o en la soleá, como en
todos los estilos del flamenco que se realizan sobre el modo andaluz.
LARGO.
Del
concierto en Do M. RV443 para flautín, cuerdas y b.c., A.Vivaldi
Solea
Grande de Triana y de la Serneta. La soleá es
considerado el centro neurálgico del arte jondo, en su estructura musical
guarda buena parte de los elementos rectores (melodías, ritmos, armonías) de la
estética musical flamenca y ningún otro
aire flamenco ha tenido la capacidad de sumar valores y calidades específicas
del arte jondo como las soleares.
Surge de
la evolución de un género musical de enorme implantación en el XIX, un estilo
que conjuga rítmo y compás, con cadencias melódicas
sentimentales y un soporte literario conforme a la expresión popular. Dentro de
la solea destacan las soleares trianeras
propiamente dichas de diseño elaborado del material melódico, con influencia de polo y aroma arcaico,
ZARABANDA.
Para
guitarra, Gaspar Sanz
LAMENTO
DE DIDO.”When
I am laid in earth” de la opera Dido y Eneas Z626, H.Purcell
Seguiriyas de Triana. Haciendo
especial hincapié en el “Reniego” de
Manuel Cagancho. Es opinión generalizada que
junto a las de Los Puertos la seguiriyas trianeras son las más antiguas.
Pudieron surgir del contacto entre cantaores gaditanos y trianeros. Los ecos de
toná denotan también su origen arcaico.
FOLIA.
Concerto
Grosso nº 12 en Re m”La Folia”, para cuerdas y b..,F.Geminiani
Toná. El flamenco se nutre
de fuentes muy variadas, entre las que destaca el repertorio de romances, tonás y
otros cantes, generalmente a palo seco, de sonidos arcaicos. Parece que muchas de
estas tonás provienen de antiguos romances; son partes
desgajadas de los mismos, que se conservan en la memoria del pueblo. Por eso no
existe un modelo específico de toná, más bien una larga serie de tonadas
distintas, muchas de las cuales se han olvidado con el paso del tiempo. La grande, de difícil interpretación, es el estilo
más antiguo y se atribuye a Tío Luis el de la Juliana.
En el barrio de Triana
se escuchaba en alta voz
pena de la vía tiene
que to aquel que sea caló
A la puerta de la fragua
tú no me vengas a mí a llorar
ya que penas tú a mí no me quitabas
no me las vengas a dar
Cuando el Santolio entró por mi puerta
puso su cara sobre la mía
y pa que yo no llorara
me miraba y se reía
Dios se lo pague a la pobre de mi bata
por lo bien que conmigo lo hacía
que tos los días que tenía el año
a mí me llevaba la comía
Y si no es verdad
que Dios me mande un castigo mu grande
si a mí me lo quería mandar
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